Edificios en altura

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     Los edificios en altura son el símbolo más característico de la arquitectura del siglo XX. No sólo tienen una función económica, al aprovechar al máximo el precio del suelo, sino que también tienen una función simbólica. Muestran el triunfo del capitalismo, y en él intervienen todos los agentes de la sociedad capitalista de masas: obreros, empresarios, arquitectos, industria, ciudad, etc.

     El rascacielos nace en Chicago, tras el incendio de la ciudad de 1871. Los edificios en altura se hicieron necesarios para superar la escasez de suelo; y los arquitectos estadounidenses propusieron soluciones novedosas, que una sociedad tan dinámica como esta no dudó en adoptar. Estos edificios nacen con una voluntad utilitarista: nada en un rascacielos es superfluo.

      La generación de arquitectos que construyen los primeros rascacielos está encabezada por William le Baron Jenney, que en 1885 construye el primer rascacielos, el Home Insurance. En su edificio emplea los nuevos materiales y los adelantos técnicos: estructuras metálicas ignífugas y el ascensor. La estructura metálica libera al muro de su función de carga por lo que se pueden abrir huecos e iluminar el interior del edificio con luz natural.

 

    Otros arquitectos de esta escuela de Chicago fueron, Louis Sullivan, Daniel Brunham, William Holabird y Martin Roche. Su estética era producto de las necesidades de las ciudades estadounidenses y no una imitación de la arquitectura europea. Sin embargo pronto aparece un estilo ecléctico. En 1922 Raymond Hood y John Howells construyen el Chicago Daily Tribune (torres Tribune), con 141 metros de altura, y que recuerda a una catedral gótica.

    Si en Chicago nacieron los rascacielos, y tuvo su momento de esplendor entre 1880 y 1895, fue en Nueva York donde tuvieron su mayor desarrollo. El primer rascacielos de Nueva York fue el edificio Flatiron, construido por Daniel Brunham en 1902 con 87 metros de altura, y recuerda la proa de un barco. Se desata una carrera vertiginosa por ganar altura. En 1909 la torre del Metropolitan Life Insurance alcanzó los 213 metros. Imita el campanario de la plaza de San Marcos en Venecia. En 1913 el edificio Woolworth alcanza los 241 metros, con un aspecto gótico. En los años 20 y 30 triunfan en los rascacielos las formas que recuerdan al clasicismo, edifico Chrysler (1930) de William van Allen con 319 metros de altura. En 1931 se inaugura el Empire State, de Lamband Harmon Shreve, con 381 metros de altura. La crisis de 1929 impulsó, curiosamente, la construcción de rascacielos. Estos son edificios muy caros, pero también permite aprovechar al máximo el precio del suelo, y además su construcción era todo un símbolo que ocultaba las miserias de la situación económica.

    No obstante, no fue hasta después de la segunda guerra mundial cuando la estética del rascacielos se difundió por todo el mundo. En los primeros años del siglo XX se vuelven a las formas clásicas, aunque los edificios ganan en altura. En 1940 Raymond Hood y John Howells construyen el Rockefeller Center, con 259 metros de altura.

    Los arquitectos europeos huidos de la barbarie nazi durante la segunda guerra mundial encontraron en Estados Unidos un estilo que no sólo adoptaron sino que lo impulsaron, ya que coincidía con los principios del racionalismo y el estilo internacional que propugnaba la Bauhaus. Fueron arquitectos como Walter Gropius, Ludwig Mies van der Rohe y Adolf Loos. Los rascacielos se liberan de su eclecticismo, de su imitación de las formas clásicas. El cristal gana protagonismo. En 1952 Gordon Bunshaft construye en cristal el Lever House, con unos «modestos» 92 metros de altura. En 1958 Mies van der Rohe construye el edificio Seagram, con 160 metros de altura. En 1963 Walter Gropius construye el edificio de la Pan-Am con 246 metros de altura. El perfil de Nueva York se caracteriza por la abundancia de edificios racionalistas que superan los 100 metros de altura y concentrados en la isla de Manhattan:

    Hotel Plaza de las Naciones Unidas de 154 metros (1976) de Kevin Roche y John Dinkeloo; Citicorp Center de 279 metros (1977) de Hugh Stubbins; sede central de la AT&T de 197 metros (1984) de Philip Johnson, edificio Lipstick de 133 metros (1986) de Philip Johnson y Juan Burgee. Pero ningún edificio tuvo la audacia del Word Trade Center, las torres Gemelas, que se elevaron a los 417 metros de altura. Fueron construidas por Minoru Yamasaki y Emery Roth y terminadas en 1972 y 1973. En 1974 perdieron su récord de edificio más alto del mundo, superadas por la torres Petronas en Kuala Lumpur, Malasia (452 metros) de Cesar Pelli. Las torres Gemelas fueron destruidas en un atentado terrorista el 11 de septiembre del 2001, cuando terroristas islámicos estrellaron sendos aviones comerciales contra las torres. Su estructura, aunque resistieron el impacto, no aguantaron el incendio provocado.

    En la medida en que crecen los edificios van cambiando su concepto y función, ya no son sólo edificios de una ciudad sino pequeñas ciudades en sí mismas, las torres gemelas de Nueva York tenían su propio código postal, existen calles, plazas, centros comerciales y de ocio. La base de los rascacielos son auténticas plazas públicas de grandes dimensiones. En ellas se distribuyen los flujos de personas que acceden al edificio, escaleras y ascensores. No sólo se construyen las viviendas, oficinas y centros públicos, sino también se piensa en cómo se ha de mover la gente dentro del edificio.

Edificio Bacardi

edificio Bacardi

Lake Shore Drive

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Toronto Dominion Centre

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Edificio Seagram

Edificio Seagram